El arte de tomar decisiones a largo plazo, parte 2 de 2

Los componentes del Sistema Maestro.

En la primera parte de este tema dejamos a un participante de un taller de cambio personal recibiendo una sugerencia de cambio en su lista personal de valores que transformó su vida. Continuemos entonces con la conversación que se dio entre el participante y la coach.

“Tu primer valor es reconocimiento, ¿cierto?”, preguntó la coach para asegurarse.

“Sí, reconocimiento, sí”, contestó enfático el participante.

“No veo diversión en ningún lugar de tu lista, ¿por qué?”, pregunto incisiva la coach.

“No sé, es que los otros me parecieron más importantes”, respondió el participante, ahora no tan enfático.

“¿Te estás divirtiendo en este evento?”, lanzó la coach como desafío más que como pregunta.

“Bueno, no vine a divertirme, vine a aprender”, le dijo.

“Ya, pero tú sabes que si te diviertes lo aprendes mejor. Eso ya lo hemos revisado antes de empezar el taller. Mi consejo es que pongas diversión como número 1 de todos tus valores. Créeme, no va a cambiar la influencia de tus otros valores, pero lo vas a pasar mejor y tomarás mejores decisiones a largo plazo”, recomendó la coach firmemente. Y continuó, “haz pruebas y verifica cómo te sientes. Yo no pondría reconocimiento ni siquiera como el segundo valor. ¿Qué te parece contribución? Es más fácil de cumplir puesto que no depende de los demás para sentirlo y te evitará muchas decepciones y sinsabores cuando no recibas ese reconocimiento que tanto estás buscando”.

El participante hizo caso, añadió los nuevos valores a su lista y los cambió de orden y su vida experimentó un cambio para siempre. Ese es el poder del Sistema Maestro y ese participante fui yo.

Quiero compartir contigo los elementos que los seres humanos, de cualquier país, por cierto, usamos para interpretar el mundo y elegir, de toda la información presente y existente, con cual nos quedamos para construir nuestras realidades subjetivas, realidades a las que llamamos nuestro mundo y , con frecuencia, cometemos el error de pensar que es el mismo mundo de las demás personas.

Los elementos de la interpretación del mundo

Pero antes permíteme vacunarte. Aunque los estudios demuestran que estos elementos están presentes en nuestra toma de contacto con el mundo exterior, es complicado y atrevido pensar que son los únicos presentes. Como todo estudio de la humanidad y acerca de la humanidad es subjetivo y está sujeto a interpretaciones. Las interpretaciones que voy a compartir contigo han probado ser útiles en un contexto práctico, es decir, en un contexto en el que las personas que las usan encuentran resultados.

Dicho lo anterior y sabiendo que el Sistema Maestro es una interpretación útil pero no es una verdad absoluta, nos podemos centrar ahora en sus elementos.

  • Las creencias. Llamamos creencia a una interpretación personal subjetiva acerca de aspectos de la vida o de nosotros mismos. Por ejemplo, podemos creer que las personas de una determinada población en general son desconfiadas o, de la misma forma, podemos creer que todos los hombres son iguales (iguales a qué, no sé) o que todas las mujeres son iguales (tampoco podría precisar a qué son iguales todas las mujeres cuando alguien lo comenta alegremente).

Construimos las creencias en base a lo que nos enseñan en nuestro proceso de aprendizaje, a nuestras experiencias o a lo que leemos, por ejemplo. Pero una vez que nos creemos que algo es cierto o real, nuestra percepción es modificada por esta creencia de tal forma que viviremos experiencias que la confirman y escaparemos de experiencias que la niegan.

Un ejemplo de esto son las relaciones sentimentales con nuestra primera pareja (a veces con todas las parejas). Nuestra visión de la pareja es probable que sea radicalmente diferente a la de nuestros padres o amigos u otras personas que nos rodean.

Nuestras creencias determinan nuestra percepción y, por lo mismo, nuestra experiencia de la vida. Un juicio, es decir si algo es bueno o malo, es una creencia. Un buen coach debe de trabajar sobre las creencias que sustentan las experiencias del cliente porque de otro modo los resultados no serán jamás percibidos por el que busca el cambio.

Cómo usar nuestro potencial al máximo
Ciclo del éxito
  • Las Referencias. Con este nombre nos referimos a las experiencias de la vida que tomamos como muestra de lo que nuestra vida es. Prueba pedirle a alguien que te de una evaluación de su vida en una palabra hasta el momento en que les haces la pregunta. Después de que te contesten, pregúntales por qué la evalúan así. (NO hagas esto si la respuesta que te dan es muy negativa porque con tu pregunta estarás reforzando la evaluación negativa).

Encontrarás que personas similares, de experiencias similares, algunos incluso hermanos, evalúan de manera extremadamente diferente sus existencias. Una de las razones es que de todo su pasado sólo escogen o eligen aquellas experiencias que construyen y demuestran su evaluación de vida.

Podemos elegir experiencias de nuestro pasado que nos fortalecen para impulsarnos a grandes logros. Podemos también buscar referencias de personas similares a mi que lograron salir adelante de sus problemas, en ocasiones superiores a los míos (no recomiendo compararse nunca con las vidas de los grandes multimillonarios tales como Gates, Jobs, Slim u Ortega, pues sus vidas son inexplicables por medios racionales y sus resultados inalcanzables para el 99% de la humanidad y no estoy siendo negativo sino preciso. Además, los estudios demuestran que no es necesario tener miles de millones de dólares o euros en propiedades para ser feliz. Estos estudios encuentran que arriba de 80.000 euros al año la felicidad ya no aumenta y sí, el poco dinero y la insatisfacción parecen ir de la mano en este mundo).

El tercer lugar de donde podemos extraer referencias fortalecedoras es del futuro. Sí, ya sé que suena un poco extraño pero el futuro ya no es lo que solía ser. Accedemos al futuro cuando nos imaginamos algo que no hemos hecho todavía y lo hacemos con un resultado positivo, con logros memorables. Por supuesto, también podemos imaginar futuros catastróficos en los que solo obtenemos desgracias. Es nuestra elección. Vernos logrando lo que todavía no intentamos es una manera de pavimentar el camino hacia los buenos resultados. Podría explicarte porqué sucede así, pero créeme que existen poderosas razones neurológicas e intelectuales que así lo demuestran y si me crees dejaremos la explicación para otro día, pero que sepas que la hay.

  • El lenguaje que usamos y cómo lo usamos. Numerosos experimentos demuestran que el lenguaje que usamos transforma nuestra experiencia de vida. El vocabulario, las expresiones lingüísticas, los verbos que usamos o la cantidad de nombres que usamos al comunicarnos, tienen, entre otras cosas, un efecto tangible en nuestra percepción de la realidad.

Existe incluso un estudio que demuestra que las personas de mayor vocabulario ganan notablemente más que las personas de vocabulario limitado. Por cierto, la lectura influye muy positivamente en el nivel de vocabulario de nuestras expresiones verbales.

Una parte del lenguaje que usamos y de cómo lo usamos particularmente poderosa son las preguntas. Las preguntas que nos hacemos determinan en qué cosas o experiencias enfocamos nuestra atención y, como consecuencia, determinan las decisiones que tomamos. Un ejemplo. ¿Qué es lo que más te ha gustado de este artículo o charla hasta este momento? ¿Qué es para ti lo que más podrías usar para conseguir mejores resultados para tu vida? Si te obligase a elegir algo a usar de toda esta charla, ¿qué sería?

Al hacerte esas preguntas llevo tu atención hacia lo positivo de esta charla o artículo, en lugar de que, aunque sea por casualidad, algo o alguien te lleve a lo negativo. Cuando trabajo con uno de mis clientes pongo mucha atención en entender la clase de preguntas que se hace rutinariamente. Sus preguntas son, con frecuencia, la respuesta que estoy buscando.

  • Los Valores. Podríamos hablar largamente acerca de este concepto, mal entendido, a mi modo de ver, por casi toda la sociedad. Los valores son conceptos que hemos aprendido a valorar, valga la redundancia, por encima de todos los demás. Así, hay personas que valoran la honestidad, un valor, mucho más que otras. Te podrá sorprender, pero yo tengo conocidos que les puedes mentir y lo entienden como algo humano, como que no siempre se puede decir la verdad. Yo, en cambio, soy muy poco tolerante a las mentiras.

Los valores nos sirven para tomar decisiones. Decidimos hacer algo cuando nos permite experimentar aquello que valoramos y decidimos lo opuesto cuando no es así. Las personas que valoran la aventura por encima de la seguridad pensarán más en pasar las vacaciones en un parque temático o de aventuras y menos en un spa en el desierto.

El problema es cuando nuestros valores no nos permiten tomar las decisiones que nos llevarían a nuestras metas más deseadas. Yo mismo he estado en severos conflictos de valores y sin poder decidir.

La buena noticia es que los valores, como los demás elementos del Sistema Maestro, se pueden y deben trabajar y diseñar a voluntad. Si piensas que no se pueden cambiar los valores de una persona entonces nos iremos corriendo al elemento nº1 del Sistema Maestro, las Creencias, porque eso que piensas es una creencia y nada más que una creencia y, como todas las creencias, se puede modificar.

  • Los Estados Emocionales. Como nos hacía ver Robert Schuller en la cita del inicio, los estados emocionales en los que nos encontramos afectan nuestra percepción de la realidad, nuestras experiencias y juicios y nuestras decisiones.

Cambiar a voluntad los estados emocionales o saber inducirlos es una de las más importantes habilidades que cualquier ser humano debe de poseer y se encuentra dentro de las conocidas habilidades personales de la Inteligencia Emocional.

Y para evitar tomar decisiones cuando estamos en un estado emocional inconveniente o inadecuado, como nos hacía ver el gran Robert Schuller en la cita del inicio de este artículo, te comparto una solución súper eficaz, rápida y sencilla para controlar ese primer impulso perjudicial: cambia tu fisiología. Te cuento cómo.

Para cambiar cómo te sientes, cambia tu cuerpo, tus posturas, tu respiración, tus gestos, siéntate, levántate, haz algo, lo que sea, pero con tu fisiología. Este cambio modificará tus emociones de manera infalible. Personas tratadas con antidepresivos por años mostraron resultados sorprendentes cuando fueron simplemente forzados a sonreír, aunque fuese falsamente.

¿Sigues sin estar convencido o convencida? Haz lo siguiente. Piensa en algo negativo que te ha ocurrido recientemente. ¿Ya lo tienes? No hace falta que sea muy negativo y te haga soltar el llanto, sólo algo negativo. Bien. Ahora quítalo de la cabeza por un instante mientras subes tus hombros, miras al techo de donde quiera que estés y pones la sonrisa más estúpida que seas capaz de poner en tu rostro.

Vamos, vamos, ¿de qué sirve leer algo y no poder creerlo porque no te atreviste a experimentarlo? Por favor, pon la sonrisa estúpida, que sé que puedes.

¿Listo? Perfecto, sin mover un solo músculo, los hombros, la mirada y la sonrisa, trata ahora de pensar en la experiencia negativa que te había pedido recordar. ¿Puedes?

Probablemente no. Si no cambiaste la fisiología en nada, pensar en lo negativo se te habrá hecho imposible o cerca de imposible. Nuestra fisiología determina nuestro pensamiento y, al revés, nuestro pensamiento nos coloca rápidamente en la fisiología que lo acompaña.

Si el cambio en tu fisiología no te es suficiente, piensa en que, por mal que lo estés pasando, aguantarás. Porque como decía también Robert Schuller puedes estar en una noche de tu vida pero que sepas que no hay ni habrá nunca dos noches seguidas. Saber esto te debe haber colocado una sonrisa en tu rostro. Espero.

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