La diferencia entre trabajar duro y esforzarse (y no es la que piensas)

Hay una razón por la que muchos y muchas directivos o directivas (lenguaje inclusivo) trabajan mucho más de lo que debieran. Le dedican largas horas a su trabajo en detrimento de sus relaciones, salud o todo junto. Pero antes de revelar esta razón veamos un momento qué significa “fluir”.

Para ello permíteme auxiliarme de un experto en el tema. En su libro Fluir, Mihaly Csikszentmihalyi nos muestra

con bastante precisión lo que significa trabajar con pasión y entrar en un estado denominado Fluir. La diferencia es trabajar con esfuerzo, es decir, esforzarnos en trabajar y obtener algo.

En su brillante exposición, nos demuestra por qué las actividades que exigen todo nuestro esfuerzo y concentración son las que nos garantizan la felicidad. Lo contrario es ir contra la naturaleza y, por lo tanto, requiere de un esfuerzo enorme y desgastante.

Llegué a esta conclusión escuchando a Eckhart Tollé cuando dice lo siguiente:

Si algo en tu experiencia no te agrada tienes tres opciones: cambiarlo es la número 1; si no puedes cambiarla, entonces aléjate; si no puedes alejarte, entonces acéptalo. Cualquier otra cosa, como por ejemplo pretender que el ahora sea otro que el que es, es locura o insanidad y produce sufrimiento.

Eckhart Tolle

Eckhart sostiene que el sufrimiento proviene de la falta de aceptación de lo que es, de desear que el ahora, la experiencia presente, fuese diferente a la que es. Podrá serlo en el futuro, sin duda, pero ahora es la que es y no se puede desear otra cosa porque simplemente no tiene sentido.

Si deseas entender la diferencia entre aceptar algo y resignarse a algo, te recomiendo que leas un artículo que escribí y que estaba dirigido a distinguir estos dos conceptos.

Una señal de que no vamos por buen camino y que el EGO nos está controlando es que estamos haciendo un gran esfuerzo en nuestro desempeño diario, en lo que sea que hacemos todos los días como nuestra expresión laboral o profesional.

Cuando fluimos no nos estamos esforzando. Pero no es que aprendemos a fluir y ya está, esfuerzo eliminado. No es así o no parece ser así. Es más bien que encontramos aquello que amamos hacer y entonces el fluir, el hacerlo sin esfuerzo, se da naturalmente.

Y aquí viene mi pregunta inicial. ¿por qué muchas personas no dejan aquellas cosas que hacen sin amor ni pasión y que requiere de ellos enormes esfuerzos y buscan hacer algo que les permita fluir? Porque no solo se trata de hacer algo y ser feliz, es mucho más que eso. Es entender que cuando lo hacemos, cuando fluimos, estamos creando nuestra gran obra maestra, nuestra enorme y necesaria contribución al beneficio de la humanidad.

Pues bien, yo he encontrado una y solo una respuesta a esta pregunta. La respuesta, y jamás la expresaría como una verdad absoluta, es que tenemos miedo. Miedo a tantas cosas que no tengo espacio para enumerarlas en este artículo, pero es miedo al fin.

Porque si supiéramos profundamente, con ese conocimiento que en la antigüedad representaba saber algo a profundidad, que con trabajar duro en aquello que nos llena, el mundo entero se pondría a nuestra disposición y ya no tendríamos miedo. Pero mi trabajo tampoco sería necesario así que mejor lo dejamos como está, aceptamos el presente y lo dejamos fluir.

Pero si quieres dejarme sin trabajo busca algo que ames hacer y hazlo. El resto se te dará por añadidura.